sábado, 30 de julio de 2011

Gordo, eres mi vida.

Porque eres muy feo, muy tonto, algo bobo, divertido, cariñoso cuando te apetece y soso muchas otras veces, porque me encanta el sonido de tu risa, sentir tu respiración junto a mi oreja, porque adoro los hoyuelos que se te forman en las mejillas cada vez que formas una sonrisa de las tuyas que me dejan sin respiración, y porque sí... no puedo evitarlo, pero mi corazón palpita alocado al verte y al rozar tu cabello rubio, cuando se me escapa una tímida sonrisa al pronunciar tu nombre y leer mil y una veces tus mensajes... Porque te quiero, y al recapacitar y ver todos tus defectos frente a tus virtudes, pienso que sin todos ellos no serías la persona de la que me he enamorado perdidamente.

viernes, 1 de julio de 2011

Te amo.

Quiero regalarte toda mi vida, que lo mio sea tuyo y fundirme contigo cada vez que nos besamos… Dios, es que no sé cómo te puedo querer tantísimo! En tan poquito tiempo te has convertido en una parte esencial en mi vida, mi tontín.
Vale que fueramos juntos a la escuela con 4 años, pero luego tú te fuistes, y no volví a saber nada de ti hasta el verano del 2010, el mejor verano de mi vida, hasta entonces, no me habia acordado de ti, eres una persona totalmente distinta de la que pensaba que eras, pensaba que eras el tipico chulito imbecil que nunca se fijaría en alguien como yo y, claramente, yo no pensaba que me iba a enamorar de ti.
La verdad, es que me alegro muchisimo de estar contigo, porque tú eres el que me saca una sonrisa cada vez que estoy jodida por alguna tontería, porque tú eres el que hace que me preocupe cada vez que estás en peligro, porque tú eres el que ha hecho que mi corazón vuelva a latir.
Tú, mi feo, al que quiero como a nadie.

¡Fuera las rutinas!

Dicen que el primer beso es mágico, el segundo íntimo pero que ya el tercero, es rutina. Para mí no, tengo la suerte de experimentar con cada uno de sus besos una nueva sensación, un cosquilleo que me recorre por la nuca y cómo botan mariposas en mi estómago. La verdad es que si alguien me preguntara que cómo consigo no casarme de la misma persona, la misma boca y el mismo cuerpo, le respondería que lo que yo siento es amor, un infinito amor por una persona que no parece de este mundo. Le aconsejaría que lo probara, y así poder notar cómo se llena ese vacío en su interior, aumentan las ganas de saltar de alegría y cada mañana aparece una sonrisa en tu cara cuando piensas en esa persona. Entonces, en el momento en el que ocurriera eso, sabrá que está enamorado y querrá besar y abrazar tantas veces como sea posible a esa persona, sin llegar a notar que se convierte en rutina.