viernes, 25 de marzo de 2011

Aquí, aquí se encuentra.

Cuentan que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:
- ¿Jugamos al escondite?
La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse preguntó:
- ¿Al escondite?... ¿qué es eso?
- Es un juego -explicó la LOCURA- en que yo me tapo la cara y comienzo a contar uno hasta un millón mientras vosotros os escondéis y cuando yo haya terminado de contar, el primero de vosotros que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego.
El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA, la ALEGRÍA dió tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar. La VERDAD prefirió no esconderse, ¿para qué? si al final siempre la hallaban. La SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse.
- Uno, dos, tres... -comenzó a contar la LOCURA.
La primera en esconderse fue la PEREZA, que como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino, la FE subió al cielo y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO que con su propio esfuerzo, había logrado subir a la copa del árbol más alto.
La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos... ¿Un lago cristalino?, ideal para la BELLEZA. ¿El hueco de un árbol?, perfecto para la TIMIDEZ. ¿El vuelo de la mariposa?, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD. ¿Una ráfaga de viento?, magnífico para la LIBERTAD. Así, la GENEROSIDAD terminó por ocultarse en un rayito de sol. El EGOÍSMO en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado y cómodo, pero sólo para él. La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris), y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes. El OLVIDO, se me olvidó dónde se escondió, pero eso no es lo importante.
Cuando la LOCURA contaba 999.999, el AMOR aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todos los recovecos que hallaba, estaban ocupados. Hasta que divisó un rosal y enternecido, decidió esconderse entre sus flores.
- ¡Un millón!- contó la LOCURA y comenzó a buscar.
La primera en aparecer fue la PEREZA, sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó la FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Teología. La PASIÓN y el DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró la ENVIDIA y, claro, pudo deducir dónde estaba el TRIUNFO. Al EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo. Él solito salió disparado de su escondite que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago, descubrió a la BELLEZA. Con la DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una valla sin decidir aún donde ocultarse.
Después de andar un poco más, los encontró a todos: al TALENTO en la hierba fresca, a la ANGUSTIA en una oscura cueva, a la MENTIRA detrás del arcoiris... (mentira, si ella estaba en el fondo del océano) y hasta al OLVIDO, que ya se le había olvidado que estaba jugando al escondite. Pero el AMOR no aparecía por ningún sitio.
La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba dándose por vencida, divisó un rosal repleto de rosas. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas y de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos al AMOR. La LOCURA no sabía qué hacer para disculparse: lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la Tierra:
EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA SIEMPRE LO ACOMPAÑA

Adiós..!

Los problemas me invaden, no puedo ver más allá de mis pies, el color de los problemas pasa en segundos de gris a negro, la melancolía me inunda, como un río desbordado; no sé a donde ir, donde escapar, donde lograr quitarme esa extraña sensación de añoranza de algo que no se ní lo que es; tengo miedo a tropezar, siento que no puedo seguir; si, me quedaré quieta, tiraré la toalla hasta ver aparecer ayuda, pero no puedo respirar, no puedo moverme, ¿Qué me está pasando? Los problemas están acabando conmigo, ahora no puedo levantarme ni moverme, me agobio, me están inundando, ¿Y la ayuda?…aunque quiera es imposible… Él ha desaparecido, como si se lo hubiera llevado el viento, y sin reparar en el dolor que le puede causar a mi pobre corazón, porque siempre que pensaba en todos lo problemas que tenía encima, en lo negros que parecía, después me acordaba de que me quedaba él, que el me comprendería y me abrazaría como si nada, pero eso es lo que pensaba antes de que se fuera…

jueves, 24 de marzo de 2011

Él es mi sonrisa.

Que te quiero, aunque a veces me enfadas, pero te amo. Que me gustan tus defectos, que me mires con esa sonrisa tonta, que seas a veces tan soso y otras tan cariñoso. Que me encanta que me pique con tus tonterías de niño pequeño y luego me abraces y hagas cosquillas. Que me encanta que me beses y tengas esa pasión por quedarte todas las tardes junto a mí. Me gusta que me defiendas, que te pongas un pelín celoso, que intentes pelearte por mí aunque yo no te deje. Adoro todas y cada una de tus sonrisas, cada abrazo que me das y cada beso que me regalas.
Sólo me queda un última cosa que decirte: Te amo.

Carta a una amiga en apuros.

Ya ves, la vida es así, un día eres la más optimista y al siguiente te sientes hecha una mierda. Es ley de vida, la injusticia humana y la soledad interior, una ilusión que sentimos al creernos abandonados, desolados, impotentes y desiguales. ¿La única solución que vemos en esos momentos? Buscar cambios alejados de la sociedad y de la gente que te ama, buscar una vía de estape lejos de esta maldita vida que no hace más que joderte, fallarte y humillarte, o eso es lo que parece, quién sabe. En esos momentos no somos capaces de sonreir, de abrazar, de amar, lo único que necesitamos es un pañuelo y una larga noche para poder sentarnos en un rincón a ahogar nuestras penas en silencio y soledad.
Todos estos son los estúpidos y ridículos pensamientos que nos planteamos a lo largo de los malos momentos, las únicas soluciones que vemos a nuestros problemas y vemos perdidas nuestras esperanzas de aspirar a algo más, pero lo que no pensamos es en mirar a nuestro alrededor y buscar una mano que te ayude a salir del hoyo negro y profundo, porque aunque te sientas sola, marginada y desdichada, aunque la mandes a la mierda y le digas que se pierda, que no la quieres volver a ver en tu vida, esa mano estará siempre ahí, esperando el momento adecuado para cogerte y no dejarte caer. Esa mano, será tu luz en la noche oscura que crees que es tu vida, y te enseñará que no hay que cambiar de vida por un mal momento y te mostrará lo maravillosa que eres.
Te enseñará cuantísimo te aprecian las personas que te aman, cuantísimo adoran esas personas a la parte esencial de su vida sin la que no podrían vivir ni locos, y esa eres tú.
Estaré esperando el momento en el que estés preparada para volver a sonreir.

Tomalo es tuyo, asi es como todo ocurrió.

Fue cuando te vi, cuando me mirastes, cuando me prestastes atención por primera vez.
Fue cuando me dijistes lo bonita que era, cuando juntos contamos cada una de las estrellas, cuando me tirastes sin pensásrtelo a aquella piscina…
Fue cuando me distes el primer beso, cuando me mirastes a los ojos y me dijistes que me querias.
Fue entonces, cuando supe que me habia enamorado de ti.
Así, sin más, ya me tenías, ya era tuya y solo tuya.
Tú, el típico chulito del barrio, en el que pensaba que nunca me fijaría, que no tendríamos nada en común.
Pero entonces aflojastes, mirastes hacia atrás y me recogistes, y juntos, fuimos hacia nuestro lugar especial.

Nothing without you.

+ (…)
- ¿Diga?
+ Hola…
- Ah, eres tú cielo!
+ Necesitaba hablar contigo…
- ¿Qué pasa…? ¿Es algo malo…?
+ No, no, es sólo que necesitaba volver a oír tu voz.
- ¿Y eso? Acabamos de pasar la tarde juntos.
+ Ya, pero no sé, sin ti no puedo vivir, supongo.
- Me gustaría oir tu explicación…
+ Pues mira, creo que al pasar tanto tiempo contigo me acostumbrado a tu sonrisa, a tus caricias y a tu olor.
- ¿Y qué me quieres decir con esto?
+ Pues que se me hace raro vivir sin ti, así que, nunca me faltes, por favor.
- Tranquila, si el que tendría que decir eso soy yo… Te amo cielo.
+ Nunca te separes de mí.

Le amo.

Aún recuerdo cuando de pequeña, mis padres me leían cuentos, me contaban múltiples historias insignificantes antes de dormir, que a la mañana siguiente no recordaba, y por ello, cada noche los leía una y otra vez. Noche a noche iba comprendiendo el significado de las cosas, cuando decíamos ”amor”, nos imaginábamos a La Cenicienta con su príncipe azul, a Bella Durmiente con un beso en los labios, Blancanieves y el príncipe entre siete enanitos, Mamá y Papá, amores, que eran para siempre.
Pero conforme pasaban los años, conforme los significados iban dejando huella en mi interior, me dí cuenta que el amor se encuentra en cualquier parte, sólo es cuestión de buscar un poco y tener suerte.
Mi príncipe no es ni azul, ni verde, ni amarillo. Es más, ni siquiera es un príncipe, pero es especial, ¿y sabeis por qué? Por ser él.

Amistad...

¿Acaso sabes qué es un amigo de verdad? Seguro que no, muchas personas no saben a ciencia exacta qué es realmente… Yo creo que tampoco lo sé. Supongo que para algunas personas es una cosa distinta a las demás. Lo única que se, y que me encanta, es a todas esas grandes personas que me rodean día a día y me ayudan hasta en las cosas más insignificantes.
Esas personas, para mí, son amigos, amigos de verdad.
Así que, muchas gracias por todo, amigos.

Inventa una sonrisa.

En estos momentos, lo único que me apetece es abrazarme a ti y llorar. Deshaogarme de todo, contarte cómo ha sido mi semana y quedarnos callados y cogidos de la mano. Solos tú y yo.
Respirando al mismo compás, mirando al infinito, sin hacer nada, pero juntos. Siempre juntos.
Porque tú me entiendes a la perfección aunque a veces, piense que no, que eres el peor tío del mundo, que odio haberte conocido y que ojalá nunca se hubieran juntado nuestros caminos. Pero luego están tus abrazos, tu sonrisa, tus besos… Estás tú.

Una Barbie sin su Ken.

Hoy he visto a una chica repleta de maquillaje y de ropa carísima de la mejor marca que se pueda imaginar, parecía la “Barbie”. Lo primero que he pensado ha sido, mira, es guapa la chica, pero no, estaba equivocada, porque lo único que la hace guapa son esos tres kilos de maquillaje y ese conjunto caro.
Me han entrado ganas de decirle, que la belleza no se encuentra por pintarte la cara para cubrir tus defectos, porque los defectos son la belleza, y que la verdadera belleza, está en el interior.
No le he querido decir nada porque seguro que me habría contestado.
“Hay chica, no me des la chapa, porque yo soy guapísima, y defectos no tengo ninguno, y eso de la belleza interior, es una chorrada que se inventa la gente.”
Sí, claro, belleza es lo que te falta a ti guapa, que por un bolso de “Prada” no vas a ser mejor.
Ah, y un consejo, si quieres parecerte a la “Barbie”, encuentra a un buen “Ken”, y mucha suerte en la vida con tus posesiones materialistas!

Rojo pasión, mi color de seducción.

Hoy voy a darlo todo en la pista de baile. Voy a desmelenarme, voy a acercarme a un chico, decirle que me invite a una copa, bailar con él una o dos canciones y después ya se verá. Y voy con confianza, porque sé que toda va a salir bien, por mi seguridad, y sobre todo, por mi pintalabios.
Esta noche beberé hasta emborracharme, dormiré en cualquier sitio y por la mañana no recordaré nada.
La noche promete, y será algo para no olvidar nunca.

Thanks.

Aún recuerdo cuando era pequeña, con apenas cuatro años, y mis padres me enseñaban cómo andar sin caerme, lo contenta que me ponía al comer yo sola, lo feliz que era con llegar a tocar el timbre… Sí, lo recuerdo perfectamente, como si fuera ayer mismo. Eran tiempos felicices inolvidables que marcaron mi vida.
Fui feliz hasta llegar a mi adolescencia, esa sí que es una época para recordar, de dolor, amargura, desamor, fracasos, errores… Felicidad que se había esfumado. Este tiempo marcó un antes y un después en mi vida, porque aunque por fuera aparente lo contrario, por dentro siento como si me desgarraran y me dejaran sola desangrandome sobre el frío asfalto en una helada noche de invierno, pero supongo, que para eso está la amistad y el amor: son como pequeños parches que hacen que te olvides durante algún tiempo de tus preocupaciones y miedos pretegiendote de la realidad que tienes miedo a descubrir.
Después de todo, no estoy sola en este mundo lleno de inseguridades.

Un pequeño tranquilizante.

Un buen lugar para esconder cualquier tontería es bajo la cama.
La verdad es que para mí es un gran escondite, allí guardo inumerables chorradas, algunas con sentido, y otras no tengo ni idea de por qué me empeñé en guardarlas.
Ayer decidí mirar para ver qué guardaba, para recordar los objetos escondidos, y encontré una bolsa de golosinas… La guardo para mis bajones, para cuando me siento sola y lo único que me apetece es sentarme en un rincón y llorar. Son esos tipos de momentos en los que te da igual todo, te da igual tu cuerpo, tu sonrisa, tu mirada, tu cara… TODO. Por eso la guardaba, para que cada vez que me sientiera fatal, la cogiera y mientras empezaba a comerme una a una, recordaralos momentos felices.
Así que, después de todo, supongo que las chucherías no son tan malas como el mundo dice, sirven para reparar corazones rotos y recordar momentos mejores.

I´m a new girl.

Me siento segura. Estoy segura de mí misma, por primera vez en mi vida. No sé si será por mi chaqueta, por mi pelo o por mis zapatos, pero he conseguido salir del caparazón y mostrarme tal y como soy. Simple, pero especial. He conseguido la mayoría de mis metas propuestas para este año, me he acercado al chico que me gusta y he conseguido que sea mi novio, he conseguido muy buenos amigos y sobre todo amigas, he rozado la popularidad, no digo que sea popular ni famosa en mi instituto, no, sino que me siento más importante que el año pasado. Me siento más fuerte, con más ganas de vivir, más feliz, sin importarme ya las opiniones de los demás.Y todo esto creo que sólo lo podría describir en una única palabra:
Seguridad.